jueves, 23 de octubre de 2008

innovación en América Latina

Ensayo sobre la innovación educativa en América Latina
Rosa Blanco Guijarro y Graciela Messina Raimondi


Partimos del hecho de asumir que hoy en día se considera la innovación no como un proceso sino como un fin o una meta, en este sentido, innovación implicaría que hay un trabajo detrás para llegar a ella, con lo cual se presenta una problemática, a saber, que aquello que ha servido para fundamentar la innovación, no responda a problemáticas reales de la Institución, por lo cual la innovación estaría sustentada por supuestos que no necesariamente reflejen un verdadero y sustancial cambio en algo que realmente sea necesario y prioritario para la Institución.

Así pues, la historia de las Instituciones en América Latina, nos muestran que la mayoría de las veces, la innovación ha sido determinada por factores externos a la vida cotidiana y práctica de la Institución, toda vez que esos ámbitos económicos han obedecido a circunstancias internacionales que están muy lejanas a la realidad vivencial de las personas que conviven en la Institución.

De tal manera, cuando se intenta implementar cierta propuesta de innovación, generalmente no responde a problemáticas reales del contexto de la institución en la cual se pretende innovar. Por ejemplo, cuando el Gobierno del Estado intentó implementar computadoras en diversas escuelas, incluidas las de población rural, ello perseguía poner a las instituciones al nivel que los gobiernos internacionales solicitan de nuestros alumnos, pues finalmente, algún día serán empleados al servicio de sus empresas o negocios; para lo cual es necesario que sepan usar computadoras, y ello resulta benéfico para algunos; pero otros se verán limitados a ver la computadora en sus escuelas, simplemente porque en las colonias de algunos ni siquiera hay alumbrado publico. De suerte que la innovación, responde a reformas planteadas por agentes externos y ajenos al contexto de la institución.

La intención pues de Rosa Blanco Guijarro y Graciela Messina Raimondi es mostrarnos, de manera general, los intentos que algunas instituciones y algunas personas realizan para estudiar y precisar, cómo se entiende la innovación educativa en América Latina y qué se han hecho para estructurar sus diversas aplicaciones.
Nuestras autoras manejan un concepto particular respecto a la innovación “como un proceso que involucra cambios en las personas e instituciones y no tanto como un producto que se puede generalizar ...”[1] Por lo cual, me parece que éste refleja en gran parte el análisis planteado en su texto y al mismo tiempo, nos permite reafirmar nuestra reflexión.
Por ello, el concepto de Parra referido por las autoras me perece uno de los más apropiados para definir la problemática planteada pues considera las reformas educativas como intentos de innovación generalizada del sistema que afectan a las grandes políticas, los criterios de inversión, los conceptos de calidad y las estrategias de administración, con lo cual nos muestra la situación real a la que obedece la Innovación. De aquí la necesidad de analizar los “criterios y procedimientos que se utilizan para identificar, recolectar y seleccionar innovaciones”[2].

Como parte fundamental y que se sigue analíticamente de los conceptos expuestos tanto por Parra como por las autoras, nos apoyamos fundamentalmente en el concepto de innovación expuesto por Inés Aguerrondo quien “señala que la innovación implica una transformación-como- ruptura del equilibrio o armonía en las estructuras dado por el funcionamiento rutinario”[3]. Dicha postura nos hace pensar la posibilidad de encontrar un mecanismo de libertad y coherencia en la creación de proyectos verdaderamente innovadores.

La tarea de redefinir la innovación a partir de intereses reales y propios queda abierta a la comunidad de profesionales interesados en lograr una mayor conciencia de los alcances de crear reformas e innovaciones que respondan a problemáticas reales e inherentes a nuestra cultura.
[1] Estado del Arte sobre las innovaciones educativas en América Latina. Santiago, Chile, 2000. p 39
[2] Estado del Arte sobre las innovaciones educativas en América Latina. Santiago, Chile, 2000. p 46
[3] En Estado del Arte sobre las innovaciones educativas en América Latina. Santiago, Chile, 2000. p 64

1 comentario:

Miroslava Contreras Villalobos dijo...

Hola Mildred,
Si bien es cierto que la mayoría de los proyectos de innovación o reformas educativas se imponen por "expertos" (ajenos a la problemática o necesidad real) y que por lo tanto están descontextualizados, también creo que hay que reconocer que se han hecho innovaciones a nivel micro, las cuales no se rescatan por falta de una formación de docentes-investigadores que cuenten con una metodología para llevar un registro y evaluación de aquellas experiencias docentes significativas y que pudieran considerarse innovadoras. Miros