jueves, 20 de noviembre de 2008

Compañeros, espero que mi ensayo sobre la innovación educativa estudiado entre los profesores de la Universidad de Málaga contribuya al análisis crítico y al compromiso sobre nuestra actividad social.

¿Puede la Investigación Educativa convertirse en medio de control?

La investigación expuesta por Matas, Tójar y Serrano respecto al seguimiento y evaluación de la trascendencia de la incorporación de profesores a proyectos de innovación nos permite valorar los alcances de los proyectos educativos con tintes innovadores. El estudio se realiza a partir del seguimiento que se realizó en la Universidad de Málaga, mediante un cuestionario aplicado a profesores de distintas categorías, que van desde los ayudantes de profesor, hasta los profesores catedráticos, por lo cual resulta bastante interesante pues de 112 cuestionarios válidos, 29 correspondían a profesores que estaban llevando a cabo algún proyecto de innovación en los últimos tres años.

El estudio en general, muestra que se han presentado cambios considerables tanto en la comunicación con los alumnos en el grupo como en el proceso de evaluación. Así mismo, nos permite observar claramente que las relaciones entre los profesores también mejoraron considerablemente pues se torna un ambiente de colaboración y compromiso. Otro aspecto importante es la incorporación de recursos didácticos dentro del aula, lo cual podríamos suponer que se encuentra totalmente ligado a la mayor comunicación con el alumnado.
Algunos profesores atribuyeron los cambios a su experiencia docente, pero la mayoría lo asoció a su propia iniciativa. Y a pesar de que la participación del alumnado no aumentó de forma significativa, se admite una buena valoración de parte de éstos.

Quizás aquello en lo que haya que trabajar más sea el apoyo económico para proyectos de innovación, a esto puede que ayude el que los profesores que han participado en algún proyecto de innovación perciban que han conseguido los objetivos del proyecto de innovación. En este sentido, es importante resaltar que la mayoría de profesores consideró que con sus proyectos de innovación prestó un servicio a la sociedad y de relevancia a su área de conocimiento.

Sin duda los cambios vinculados a la innovación educativa tiene grandes alcances en la vida de las instituciones educativas pero también es cierto, como mencionan los autores, que “por ser actuaciones deliberadas, las innovaciones actúan como “catalizadores” de cambio, al mismo tiempo que determinan su esencia, es decir, el sentido que ha de adoptar éste.” De manera especial, esta conclusión por parte de los autores me parece que debe ser abordada con especial cuidado, pues si de verdad son catalizadores de cambio, debe ser muy cuidado el mecanismo y el rumbo que estas podrían tomar, pues en una sociedad con tendencias a la globalización y con un proyecto educativo que apoya el neoliberalismo, lo que suceda dentro del curso de las innovaciones, podría tener diversas aplicaciones y diversos resultados, me parece pues importante considerar una ética como fundamento dentro de la elaboración de proyectos y desarrollo de los mismos.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Me parece que el tema tratado en el texto que se menciona a continuación, es fundamental para la delimitación del trabajo, pues eclarece y precisa la relación entre innovación e investigación educativa.

Breve ensayo sobre Investigación e innovación educativa de María Guadalupe Moreno Bayardo
El tema que nos reúne en este espacio es la relación entre la investigación y la innovación educativas como una tarea propia de un sistema educativo. Cuya intención es elevar la calidad de la educación.
Para realizar este estudio, la autora propone tres Conceptos fundamentales: innovación, cambio, mejora.
En este sentido la innovación supone diversos significados y su relación con conceptos como el de cambio y el de mejora. El término innovación implica la introducción de algo nuevo y diferente, pero ello no implica una mejora. Algunas veces, cuando se ha asociado al término “mejora”, se ha hecho con relación a los métodos, materiales, etc. Sin embargo, la autora menciona que una mejora por sí misma puede o no ser innovación. Por el contrario, cuando la mejora incluye la “introducción de elementos nuevos”, puede ser asociada a una innovación.
En ese sentido, la innovación puede entenderse como algo deliberado o sistematizado, a diferencia del cambio el cual responde a lo espontáneo. Me parece importante resaltar que nuestra interpretación a partir de lo expuesto por la autora, se inclina a pensar que el cambio se sigue de la innovación como una consecuencia natural e innegable, pero no lo contrario, es decir, que el cambio no implica una innovación, aunque es posible que lo acompañe.
Por otra parte, Guadalupe Moreno menciona que “una innovación para ser considerada como tal, necesita ser duradera, tener un alto índice de utilización y estar relacionada con mejoras sustanciales, esto establecerá la diferencia entre simples novedades (cambios superficiales) y la auténtica innovación”[1]. Sin embargo, la experiencia me ha comprobado que no siempre que algo es innovador tiene un alto índice de utilización, a veces puede ser muy reducido su uso, y sus resultados son de gran trascendencia, en ese sentido no podemos apoyar la idea de la autora, porque corremos el riesgo de caer en el error de medir la calidad de un producto de innovación en función de la cifra y no de la eficiencia de éste.
Al respecto, también podemos observar que otra característica de la innovación es el proceso, que supone la conjunción de hechos, personas, situaciones e instituciones en las que se suceden diversas acciones. Se encuentra asociada a hechos porque refleja acciones que producen cambios en las prácticas; involucra a personas e instituciones que pueden encontrarse vinculados por intereses o actividades comunes.
La autora menciona también 3 modelos de procesos para generar la innovación educativa, retomando lo propuesto por Havelock, a saber: El modelo de investigación y desarrollo ve el proceso como una secuencia racional de fases, por la cual una invención se descubre, se desarrolla, se produce y se disemina entre el usuario o consumidor. el modelo de interacción social en el que se subraya la importancia de las redes interpersonales de información, de liderazgo, de opinión, de contacto personal y de integración social, en el cuál se estima un proceso de adopción de la innovación en toma de conciencia, interés, evaluación, ensayo y adopción.
En cuanto al modelo de resolución de problemas, parte del supuesto de que éste tiene una necesidad definida y de que la innovación va a satisfacerla. Lo cual resulta un tanto dudoso, pues algunas veces, aun sin que se tenga una necesidad definida, se espera efectivamente, que la innovación solucione algo, pero no se sabe de manera precisa que es ese “algo”, esto sucede porque en ocasiones, la innovación hace evidente un mal existente en ese círculo que no había sido definido pero que sí se percibía, de manera que cuando se presenta el hecho de innovación, se espera que resuelva también otros factores de los cuales se adolece. Lo cual no significa que siempre lo innovador atienda a una necesidad preexistente.

En cuanto al concepto de investigación educativa, según la definición de la SEP, es el conjunto de acciones sistemáticas con objetivos propios, que, apoyados en un marco teórico o en uno de referencia, en un esquema de trabajo apropiado y con un horizonte definido, describen, interpretan o actúan sobre la realidad educativa, organizando nuevos conocimientos, teorías, métodos, medios, sistemas, modelos, patrones de conducta y/o procedimientos educativos o modificando los existentes.

Finalmente, la autora retoma lo expresado por Pablo Latapí al describir a la investigación educativa como el conjunto de acciones sistemáticas y deliberadas que llevan a la formación, diseño y producción de nuevos valores, teorías, modelos, sistemas, medios, evaluaciones... se considera investigación educativa no cualquier esfuerzo de búsqueda de conocimientos o reflexión acerca de los hechos o problemas educativos, sino sólo las actitudes que persiguen la innovación educativa intencionadamente y en forma sistemática, con base en lo cual, Guadalupe Moreno, afirma que la innovación es condición esencial que caracteriza a la investigación educativa y que en ella se puede llegar o no hasta la transformación de la práctica. En la investigación denominada básica o pura, se genera conocimiento entendido como aportación a la teoría, independientemente de la preocupación por su aplicación inmediata. Se estableció también que la innovación está referida a solución de problemas, en este sentido se encuentra plena coincidencia con la investigación, en tanto que ésta, parte precisamente del planteamiento de un problema para el que se pretende generar una respuesta, para continuar en palabras de la autora, en la innovación se responde a problemas entendidos como necesidades de transformación de las prácticas para un mejor logro de los objetivos de las mismas; en tanto que en la investigación, la respuesta al problema implica la generación de conocimientos, la cual puede concretarse en multiplicidad de productos.

Al respecto, podemos aclarar que por naturaleza , desde su origen la investigación lleva una mejora pues proporciona cierto conocimiento.
Mas adelante, Guadalupe Moreno señala que la investigación aparece como la forma natural y deseable de llegar a la innovación. Así, puede afirmarse que la innovación es un proceso que se sustenta en la investigación; pero que no todo proceso de investigación culmina necesariamente en una innovación educativa, y que la innovación queda (refiriéndose a Latapí) como condición para que exista la investigación educativa, y no la investigación educativa como sustento de la innovación.
Ante tal interpretación, podemos mostrarnos en desacuerdo, en tanto que aunque es cierto que bajo la opinión de Latapí la innovación es un elemento esencial de la investigación educativa; bajo nuestra óptica, él no la plantea como condición para ésta (la investigación), sino como propósito o intención intrínseco a la propia investigación. Existe un salto radical en concebirla como meta o fin último, que como una serie de actitudes que persiguen la innovación educativa, toda vez que este termino puede ser interpretado como circunstancia o modo de ser.
Así pues, podríamos continuar tratando de esclarecer la relación entre innovación e investigación educativa, pero es un tema no terminado aún; por ello, es necesario en otra oportunidad distinguir las diferencias entre una innovación y una invención, pues creo que por más esfuerzos que se hacer alrededor del tema, aun se sigue confundiendo la innovación con la invención y la investigación educativa con la metodología propia del origen y desarrollo de una innovación. Lo cual, preciso, significa que innovación e investigación educativa van de la mano y es imposible su separación, ya que ambas son parte esencial de educación.


[1] G. Moreno, Investigación e Innovación Educativa, México,

jueves, 23 de octubre de 2008

innovación en América Latina

Ensayo sobre la innovación educativa en América Latina
Rosa Blanco Guijarro y Graciela Messina Raimondi


Partimos del hecho de asumir que hoy en día se considera la innovación no como un proceso sino como un fin o una meta, en este sentido, innovación implicaría que hay un trabajo detrás para llegar a ella, con lo cual se presenta una problemática, a saber, que aquello que ha servido para fundamentar la innovación, no responda a problemáticas reales de la Institución, por lo cual la innovación estaría sustentada por supuestos que no necesariamente reflejen un verdadero y sustancial cambio en algo que realmente sea necesario y prioritario para la Institución.

Así pues, la historia de las Instituciones en América Latina, nos muestran que la mayoría de las veces, la innovación ha sido determinada por factores externos a la vida cotidiana y práctica de la Institución, toda vez que esos ámbitos económicos han obedecido a circunstancias internacionales que están muy lejanas a la realidad vivencial de las personas que conviven en la Institución.

De tal manera, cuando se intenta implementar cierta propuesta de innovación, generalmente no responde a problemáticas reales del contexto de la institución en la cual se pretende innovar. Por ejemplo, cuando el Gobierno del Estado intentó implementar computadoras en diversas escuelas, incluidas las de población rural, ello perseguía poner a las instituciones al nivel que los gobiernos internacionales solicitan de nuestros alumnos, pues finalmente, algún día serán empleados al servicio de sus empresas o negocios; para lo cual es necesario que sepan usar computadoras, y ello resulta benéfico para algunos; pero otros se verán limitados a ver la computadora en sus escuelas, simplemente porque en las colonias de algunos ni siquiera hay alumbrado publico. De suerte que la innovación, responde a reformas planteadas por agentes externos y ajenos al contexto de la institución.

La intención pues de Rosa Blanco Guijarro y Graciela Messina Raimondi es mostrarnos, de manera general, los intentos que algunas instituciones y algunas personas realizan para estudiar y precisar, cómo se entiende la innovación educativa en América Latina y qué se han hecho para estructurar sus diversas aplicaciones.
Nuestras autoras manejan un concepto particular respecto a la innovación “como un proceso que involucra cambios en las personas e instituciones y no tanto como un producto que se puede generalizar ...”[1] Por lo cual, me parece que éste refleja en gran parte el análisis planteado en su texto y al mismo tiempo, nos permite reafirmar nuestra reflexión.
Por ello, el concepto de Parra referido por las autoras me perece uno de los más apropiados para definir la problemática planteada pues considera las reformas educativas como intentos de innovación generalizada del sistema que afectan a las grandes políticas, los criterios de inversión, los conceptos de calidad y las estrategias de administración, con lo cual nos muestra la situación real a la que obedece la Innovación. De aquí la necesidad de analizar los “criterios y procedimientos que se utilizan para identificar, recolectar y seleccionar innovaciones”[2].

Como parte fundamental y que se sigue analíticamente de los conceptos expuestos tanto por Parra como por las autoras, nos apoyamos fundamentalmente en el concepto de innovación expuesto por Inés Aguerrondo quien “señala que la innovación implica una transformación-como- ruptura del equilibrio o armonía en las estructuras dado por el funcionamiento rutinario”[3]. Dicha postura nos hace pensar la posibilidad de encontrar un mecanismo de libertad y coherencia en la creación de proyectos verdaderamente innovadores.

La tarea de redefinir la innovación a partir de intereses reales y propios queda abierta a la comunidad de profesionales interesados en lograr una mayor conciencia de los alcances de crear reformas e innovaciones que respondan a problemáticas reales e inherentes a nuestra cultura.
[1] Estado del Arte sobre las innovaciones educativas en América Latina. Santiago, Chile, 2000. p 39
[2] Estado del Arte sobre las innovaciones educativas en América Latina. Santiago, Chile, 2000. p 46
[3] En Estado del Arte sobre las innovaciones educativas en América Latina. Santiago, Chile, 2000. p 64

miércoles, 22 de octubre de 2008

Hola compañeros, me es grato recibirlos en este espacio. Los invito a compartir conmigo sus comentarios y observaciones de aquellos temas de interés que compartimos. No duden en expresar todo lo que piensen pues seguramente sus reflexiones reflexiones mejorarán mis trabajos y me permitiran nuevos horizontes.